Palabra de oso

Antes de acampar en el parque, nos advirtieron de que el camping estaba situado en plena naturaleza sin ningún tipo de cercado que lo separase de los animales salvajes. Por eso, debíamos guardar todas nuestras cosas y, sobre todo, la comida en unos arcones de hierro que había en cada plaza de acampada. Si no lo hacíamos, los animales podrían llegar a romper las ventanillas y las puertas del coche para conseguirla, pero eran incapaces de abrir los armarios de seguridad.

Bosque de Secuoyas del Monte Cabezón, Cantabria (España). Foto: María Ortiz.

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